martes, 27 de enero de 2009

CHAT CAPITULO TRES ENTERO

AMIGAS Y AMIGOS ACA VA EL TERCERO. ESPERO COMENTARIOS. GRACIAS

Capítulo 3

Las voces retumbaban en su cabeza. No cesaba de escucharlas.
--Deberías hacer esto. Deberías no hacerlo. Estás perdiendo tu tiempo y en lugar de leer deberías estar escribiendo o trabajando en tu computadora o deberías correr por la calle y no chatear porque eso es perder el tiempo. Sólo los genios logran inventar los programas que vos querrías inventar.
Deberías, deberías. Voces y voces y voces. Inagotables. Extenuantes. Aterradoras. Luciano se preguntaba si realmente querría salir de ellas y que su mundo fuese diferente.
Luciano era alto y delgado, con manos finas y largos dedos, piel muy blanca y un cutis casi perfecto. De su madre había heredado el pelo castaño lacio y los ojos verdes. A pesar de ser desprolijo, era atractivo aunque no lo creyese. Evitaba las miradas de otros y no deseaba relacionarse con nadie. Sus intentos de experiencias sexuales habían resultado en absolutos fracasos . Se refugiaba en algo para él muy placentero: el onanismo.
Acababa de cumplir veintiséis años y su mejor compañía fueron sus voces, sumadas a las de su padre. ¿O las voces de su padre sumadas a las suyas? ¿Cuáles vinieron primero? Sólo sabía que un día había comenzado a oírlas y desde entonces nunca más se fueron y en cambio fueron invitando a otras a sumárseles. Decenas de voces le acompañaban. Decenas de Lucianos luchaban entre sí. ¿Cuál era él? Todos.
Trabajaba en una empresa de software en su ciudad, La Plata, a sesenta kilómetros de Buenos Aires. Una ciudad de estudiantes que había dejado de ser alegre en la época de la dictadura. Con su maravilloso teatro de Ópera, una grandiosa Catedral y una vida casi provinciana, a Luciano todo esto le era indiferente.
Vivía en la casa de sus padres. Una típica construcción estilo chorizo. Su abuela, la madre de su padre, había fallecido hacía dos meses y su hermano mayor, Pablo, al casarse, se había ido a vivir con su mujer a un departamento. La casa estaba llena de cuartos ahora vacíos. Su padre, un coronel retirado del ejército, llevaba más de cinco años tratando de terminar el primer capítulo de una autobiografía que serviría para aclarar la oportuna participación de las fuerzas armadas durante la guerra de las Malvinas . Todas las tardes su madre servía scons y tortas caseras a su marido y a sus amigos, otros ex militares, mientras ellos contaban anécdotas, vituperaban al gobierno democrático de turno y añoraban gloriosas épocas. Luego ella se retiraba a su cuarto a tejer o a ver televisión.
El jardín, alguna vez esplendoroso gracias a los cuidados de la abuela, ahora era una mezcla de malezas, yuyos, rosales marchitos y un que otro arbusto sobreviviente debido a las clemencias de las lluvias. Al fondo del terreno, arriba de un inutilizado garaje, usado ahora como depósito, Luciano había armado su mundo: un espacio amplio con una cama de plaza y media, una mesa de luz, un largo escritorio y paredes llenas de estantes. Equipos de televisión y audio de última generación, cuatro sofisticadas computadoras, dos scaneadores, dos impresoras, cientos de videos y CDS y otros diversos aparatos le permitían accionar libre y creativamente en este espacio. Un pequeño placard alcanzaba para guardar su exiguo guardarropa y sus dos pares de zapatillas, que jamás se desataba hasta cambiarlas por otras. Luciano odiaba desatarse las zapatillas y más aún atárselas.
Su cuarto era lo único que lograba alejarlo de esas voces. Aquí nadie podía acceder. Trabas y códigos secretos impedían la entrada a sus padres y a cualquier otro visitante que, como ellos, resultara indeseable. Sólo su abuela estaba autorizada y ella aprovechaba estas oportunidades para limpiar y ordenar lo que llamaba: “La cueva de Alí Baba”. Desde la muerte de ella nadie entraba a ese cuarto. Luciano lo limpiaba y Luciano cambiaba las sábanas. Sus padres y él eran los únicos que habitaban ese caserón. Y algunos recuerdos. Y sus voces.

En la empresa vieron en Luciano un gran potencial. Todo le resultaba cómodo y fácil: arreglar computadoras, resolver los problemas técnicos, inventar programas. A veces se quedaba hasta la madrugada, extasiado ante el hecho de compartir su vida con esas máquinas que no le exigían nada. Rara vez cruzaba palabra con alguien y sabían que era inútil intentar algún tipo de diálogo con él. Luciano no dialogaba, no soportaba eso de tener que ser simpático y educado. Bastante con decir “buen día” y “adiós”. Y sólo a veces.

Era poco más de mediodía. Esa mañana había llovido bastante y el ambiente estaba pesado. Luciano se había tomado el día libre. Luciano casi no tomaba vacaciones, por eso tenía varios días acumulados. Prefería quedarse trabajando y estar encerrado en su mundo. Esas eran sus vacaciones. Pero este día decidió dedicárselo a él. La humedad trepaba al 95 por ciento y la temperatura había subido hasta pasar los 32 grados.

Cuando chico, su padre lo había obligado a estudiar en el Liceo Militar. A los dos meses de sufrimiento Luciano le robó su maletín al maestro de castellano y logró ser expulsado. De allí lo mandaron a Luciano a un colegio religioso del cual también fue echado luego de tirarle un tintero a la cabeza de un cura que había tratado de seducirlo. Entonces fue a un colegio comercial en donde finalmente pudo terminar la secundaria. En contra de la opinión de su familia decidió no emprender una carrera universitaria y en cambio abocarse al estudio de los sistemas en academias que abandonaba a los pocos meses. ¿Para qué las necesitaba? Él sabía y podía aprender solo. Se convirtió así en un autodidacta experto en computación.
Ya no tuvo que pedir nada a nadie. Trabajó en distintas empresas y como en ninguna se sentía cómodo, se iba. En todas alguien quería seducirlo. Cuando esto sucedía Luciano sentía que las voces no dejaban de asediarlo. Y volvía a irse. Hasta que encontró este trabajo en donde llevaba ya tres años. El sueldo que ganaba le sobraba para sus gastos, con lo cual iba ahorrando para en un futuro, independizarse de su familia.

Una noche su abuela paterna le había llevado un álbum de fotos.
--¿Para qué quiero esto, abuela?
Ella se rió. Siempre se reía y él se reía con ella. A solas.
--Se llama álbum de fotos.
--Ya sé que es un álbum de fotos-– le contestó Luciano con cierto humor.
--Pero es más que eso. Son recuerdos-- le dijo ella mientras le servía un caliente y aromático café que le había traído en un termo.
--No tengo recuerdos.
--Yo soy un recuerdo.
--Vos estás. Y los recuerdos no.
--Pero pronto seré uno.
Luciano la miró intrigado.
-- ¿No te vas a acordar de mí cuando me muera?
Él la abrazó.
--Vos no te vas a morir nunca .
A ella necesitaba abrazarla fuerte, sentir sus caricias en su cabeza y dormirse como cuando era chico y escuchaba a su padre discutir con su abuela a los alaridos.

--Así vas a convertir a tu nieto en un maricón--. Vociferaba su padre rompiendo la puerta de un placard con un golpe de su mano.
--Es tu hijo--. Intentaba inútilmente su abuela de convencerlo.

También éstas eran sus voces. Pero ahora, allí con ella, todas se calmaban.
--Miráte. Éste eras vos-- y su abuela, sonriente, le mostraba fotos de él cuando chico. Al mirarlas Luciano veía a un gordito triste al lado de un hermano atlético y lejano. Y cerraba el álbum.
--Esto que era es horrible. Por eso no me gustan los recuerdos.
--Así eras. Tenés razón. Pero te lo traje para que ahora te mires en un espejo y veas, no lo que eras, si no lo que sos-. Y haciéndolo incorporar tiernamente lo llevaba hasta el espejo del baño.
--¿Ves? No sos más ese gordito, ahora sos el chico más lindo del mundo-- le respondía ella con esa sonrisa infinita-–. Y no le hagas caso a tu padre. Él no sabe nada de nada. Ni siquiera de guerra porque la única que peleó, la perdió. Tu madre tampoco. Ni siquiera tu hermano. Vos sí sabés que el mundo es fantasía y acá, en este espacio tuyo, que yo no entiendo pero intuyo, encontraste esa fantasía y es tuya. Sólo tuya. Algún día va a aparecer una chica muy linda y te va a acompañar para que así sea todo completo. Eso me pasó con tu abuelo.
--Pero se murió y tenés que aguantarte a mis viejos. ¿Valió la pena?
--Absolutamente. Este tiempo acá en la casa de ellos es un tiempo de espera. Que sólo tu presencia aliviana. Es el que tengo que esperar para encontrarme, luego, con tu abuelo. Sólo es cuestión de tener paciencia. Pero no vine a ponerte triste sino a decirte que sos un chico fantástico.
--¿Y por qué me lo decís esta noche? ¿Ahora?-- le preguntó Luciano.
--No sé. Pero tenía ganas.

A los tres días ella murió. La encontraron, a la mañana, en su dormitorio, sentada frente a su ventana, con las cortinas abiertas y una carta en las manos. Una que le había escrito a ella su marido hacía cincuenta y tres años. Sonreía. Estaba en paz. Luciano no. Él no tenía paz, no sonreía. Él tenía voces. Y su álbum. Su álbum que le recordaba a la persona que más había querido y a lo poco atractivo que se había sentido siempre.

--¿Con vos? ¿Estás en pedo? Vos sos un gordito tonto-- le dijo riéndosele en la cara Carina, una chica de sexto grado a la que él había invitado a tomar algo.
Luciano, el gordito. Para todos era “el gordito”. Para las chicas y para su familia y para su padre que no cesaba de compararlo con la flacura de su hermano Pablo. Para todos menos para su abuela.
--No sé de quién habrás sacado ese físico tan desagradable. Nuestras familias son delgadas y elegantes. Debés tener algún gen averiado–- insistía su padre cada mañana al verlo en el desayuno y lo obligaba a hacer régimen para adelgazar--. Para vos los dulces están prohibidos.

Pero Luciano no sólo era un chico gordito; era diferente. Le gustaba leer y escuchar música. Prefería el agua a la cerveza, no soportaba el olor a cigarrillo, lo agobiaban los recitales de rock y le aburría la televisión. A Luciano lo que más le gustaba era masturbarse. Desde siempre; juntaba las piernas y las apretaba hasta que sentía algo húmedo entre ellas. Lo hacía en su cuarto, en su cama mientras su hermano dormía, en la clase mientras el maestro hablaba de cosas que él no escuchaba. Se masturbaba siempre que podía y soñaba con la Mujer Maravilla. Soñaba que le iba sacando la ropa de a poco. Primero la bincha y los brazaletes , luego el corsé con el águila y después, lentamente, los pantaloncitos cortos tan apretados. Debajo tenía ropa interior como la que llevaban las modelos en las fotos. Ésta, Luciano no se la sacaba. Lo insinuaba. Comenzaba a desabrocharle el corpiño, apenas. Olía la bombacha y la bajaba un poco, solo un poco, pero nunca dejaba al descubierto su pubis ni su sexo. Una vez ella así, casi despojada de todos sus atributos mágicos, Luciano volvía a vestirla y a empezar todo su rito fantástico nuevamente. Nunca la vio desnuda. La primera vez que vio a una mujer desnuda fue a su madre mientras se duchaba. No le gustó demasiado. No era la Mujer Maravilla.
Luego, un día, un compañero llevó una revista pornográfica a la escuela, y Luciano se hizo adicto. Revistas, videos, todo lo referente al sexo explícito le fascinaba. Hoy su colección de videos superaba los mil títulos. Al principio los compraba caros, ya que eran importados. Luego, al haber más cantidad en los video clubes comenzó a alquilarlos y a grabarlos en sus sofisticados equipos. Como no le gustaban las músicas que acompañaban las escenas las cambiaba por temas que él elegía. Las editaba, agregaba textos y efectos especiales: las hacía más suyas. Sus preferidas eran las películas de los ochenta. Eran personas más reales, menos siliconadas. Más de verdad. Así, entre los chats y las imágenes que coleccionaba, volvía a disfrutar siendo ese chico metido en sí mismo.

Mientras los demás compañeros de colegio soñaban con ser grandes, él soñaba con no serlo. Tenía un ídolo: Peter Pan. A los siete años había encontrado un viejo video de la película de dibujos animados de Walt Disney y una noche, estando solo en su casa, se había sentado a verla. Desde aquella vez se dormía esperando que Peter Pan llegara, abriera la ventana de su cuarto y se lo llevara hasta la isla de “Nunca Jamás” para allí quedarse y ser siempre chico. Luciano no quería ser grande. Él era gordito. Pero no tonto.
A los once años era un gordito con acné en la cara y en la espalda. Todos sus compañeros jugaban al fútbol y daban vueltas carnero. Los fines de semana bailaban en fiestas a las cuales Luciano nunca era invitado. Luciano detestaba el fútbol, tenía pánico a las vueltas carnero y se imaginaba ridículo en una fiesta, moviendo su cuerpo fofo y sin gracia. En el colegio siempre lograba escaparse de las clases de gimnasia.
Cuando en su casa su padre se enteraba de esas faltas, lo castigaba prohibiéndole salir de su cuarto durante varios fines de semana o azotándolo con un cinturón de cuero en las nalgas.
Los chicos y las chicas del colegio se reían de él y sólo había conseguido tener un amigo: Lu Chi. Lu Chi era el hijo de un diplomático chino que había decidido que allí, en ese colegio, Lu Chi aprendería el castellano más rápido. Lo convirtió así en un chico tan desolado y tan objeto de burla como Luciano. No era gordo pero era chino.
Todas las tardes al finalizar las clases, los dos se escapaban antes de que los otros chicos los agrediesen y entonces se iban en colectivo hasta Aeroparque y se pasaban horas viendo despegar los aviones.

-- Un día me voy a subir a uno y te voy a ir a visitar a China-le decía Luciano a Lu, que lo miraba sin entender una palabra.
-- Viajar. China-- le repetía Luciano gesticulando con sus manos para darle a entender lo de volar y alargándose los ojos para parecer chino.
Lu entonces se reía un largo rato y le dibujaba un avión en un papel con la cara de él saliendo por una ventanilla y unos jeroglíficos saliendo de su boca. Luego lo señalaba a Luciano y señalaba lo escrito. Tampoco Luciano entendía pero suponía que le querría decir que lo esperaría o que volarían juntos.

Un día, a los cinco meses de empezar las clases, Lu no fue más al colegio. Le dijeron que se había vuelto a China. Y ya no tuvo más amigos.
De esto hacía varios años y ahora, cada noche, encerrado en su cuarto, prendía las cuatro computadoras y se conectaba con algún chat chino y escribía:
-- ¿Lu Chi? ¿Are you there? ¿Estás allí?
A lo mejor su amigo lo leería, le contestaría y Luciano iría a verlo. Lo extrañaba tanto como a Peter Pan.

A Luciano le atraían mucho las mujeres, pero sólo podía relacionarse con ellas a través de su imaginación. Allí ninguna lo rechazaba. Sus juegos onanistas eran su mejor compañía. Nunca una relación concreta.
Al cumplir los veinte años, descubrió que además de gordo era alto y que su piel ya no estaba cubierta de granos. Decidió modificar su cuerpo. Comenzó haciendo un estricto régimen alimenticio. Luego dedicó horas de entrenamiento todos los días en un gimnasio. sintió que su exterior se iba humanizando y que la devolución que le daba el espejo concordaba con la de la mirada de los otros. En menos de un año era otra persona. De ciento veinticuatro kilos de grasa pasó a noventa de músculo y fibra. Un magnífico ejemplar masculino de un metro ochenta y ocho con ojos azules y una sonrisa arrobadora.
Pero así como había logrado cambiar su físico no pudo hacer lo mismo con sus miedos. Crecieron al ser invadidos por un paralizante temor a ser seducido. Sentía que no podría responder a las necesidades del otro. Y el otro era una mujer.
--A pesar de la gimnasia y de tanto músculo inútil nunca vas a ser como tu hermano mayor-- le repetía su padre, con la obviedad que implicaba esta frase ya que él no tenía otro hermano que fuese menor.

¿Por qué le habría tocado un padre tan obvio? Le hubiese gustado tener un padre arquitecto o filósofo. Hasta político. Luciano pensaba que serían más divertidos. Sólo que a él le tocó este padre militar y con mal aliento. ¿Cómo podía su madre soportar esto tantos años? Eso la definía. Una mujer capaz de soportar todo, hasta el mal aliento. En el caso de su padre, como en el de su hermano Pablo, lo grave no era que fuesen militares, sino aburridos. Lo mismo que su madre, su cuñada, sus sobrinos y todos aquellos que frecuentaban la vida de su familia; una familia militarmente aburrida. Salvo el tío Agustín.

--Dejálo, que sufre. ¿No ves que Luciano es un nene tímido?-- le decía su madre a su padre cada vez que éste lo ridiculizaba, pensando en que al hacerlo lo convertiría en el hombre que él deseaba que fuese. Entonces Luciano corría a abrazarse a ella.
--Soltálo, que lo vas a volver un degenerado como tu hermano-le respondía su padre, generando en Luciano un vivo deseo asesino.
--Mi hermano no es degenerado-- contestaba estoicamente
su madre, con cara de “digna representante de la alegría cristiana” y
con esa actitud de mujer que nunca se pone enjuague en el pelo ni crema en las manos.
Al ver que su marido se reía, ella se iba llorando a la cocina. Luciano la seguía mientras trataba de entender por qué el tío Agustín era un degenerado. Sí era el único divertido de la familia. ¿Sería por eso? Claro, ser divertido era ser degenerado. Pensó que era mejor ser degenerado.

Esto de tomarse el día libre le resultaba un tanto raro. Pero tenía la fantasía de ver esa película de ciencia ficción y caminar sin saber adónde. Caminar y tratar de no escuchar sus voces. Fue al cine y después de recorrer durante horas la ciudad decidió que era tiempo de volver a casa. A sus computadoras. No le importaban las fiestas de Año Nuevo; esperaba encontrarse en el chat con un amigo que tenía en Barcelona. Otro obsesivo como él al que nunca le conocería la cara. Se pasaba horas jugando con gente de todo el mundo. Hasta le llegaron a decir que era muy divertido. Allí podía serlo. Claro que podía.

14 comentarios:

Ttt dijo...

Pepe, valoro mucho que des consejos a los que quieren empezar o recien estan empezando. Te cuento que ayer entre a una pagina, creo que se llama RED TEATRAL y estaban los afiches de todas tus producciones de hace MUCHO jaja, y me pareció tan inetresante, estaba universexus, Caligula (el primero) Divas, De aqui no me voy, Las dulces Niñas, y yo decía ¡cuanto laburó este hombre por favor! y no se como hiciste para ser paciente en esos momentos donde mucho era el deseo y poco el público, como decías vos cuando hablabas del público de las dulces niñas (menos 8 perosnas por función) Y eso de SER PRIMEROS ese tipo de comentarios que haces me parecen enriquecedores, porque sos alguien que puede hablar sobre eso.
Ahora, debe ser dificil disfrutar el camino y no volverse loco por llegar.
Una vez contaste que estabas furioso no me acuerdo porque obra y decias "nadie viene a ver mis obras, soy un fracaso" o algo así, y no me acuerdo quien te dijo "pepe para fracasar primero hay que tener un exito, y todavía no lo tuviste". Y que en ese momento no lo entendiste pero lo entendiste más tarde.
Pepe, el jueves voy a ver Otelo y se que va a ser una maravilla.
Un gran abrazo y mucha merde

Gastón Martorelli dijo...

Querido Pepe:
Me conmovió sobremanera el diálogo con la abuela, y sospecho que era inevitable que me pasara. Si la tuviera, no dudaría en "volverme maricón" y escucharla hasta el hartazgo.
Por otra parte, recordé una frase de Woody Allen, "el recuerdo es algo que uno tiene o algo que ha perdido". Aunque no está, el "Vals de las flores" de Ttchaikovski la revive a menudo, y es un recuerdo que lo tengo muy aferrado. Supongo que eternamente vivirá, puesto que una persona muere cuando fallece el último que la recuerda.

A veces algunos se atormentan de su propia soledad, sin comprender que allí, en la propia existencia, es el lugar en donde encontraremos aliento y fuerza, donde somos locales y no internacionales, donde podremos hacerlo.

Cuando vi tu blog, no dudé en entrar, y espero que te guste mi comentario. Me gustaría que pases por el mío, sería un honor que el autor de musicales que escucho recluido, en mi propio espacio, sin computadoras ni granos, me lea. La dirección es www.mareasubterranea.blogspot.com

El cariño y la admiración infinita.

Gastón Martorelli

Gastón Martorelli dijo...

Querido Pepe:
Me conmovió sobremanera el diálogo con la abuela, y sospecho que era inevitable que me pasara. Si la tuviera, no dudaría en "volverme maricón" y escucharla hasta el hartazgo.
Por otra parte, recordé una frase de Woody Allen, "el recuerdo es algo que uno tiene o algo que ha perdido". Aunque no está, el "Vals de las flores" de Ttchaikovski la revive a menudo, y es un recuerdo que lo tengo muy aferrado. Supongo que eternamente vivirá, puesto que una persona muere cuando fallece el último que la recuerda.

A veces algunos se atormentan de su propia soledad, sin comprender que allí, en la propia existencia, es el lugar en donde encontraremos aliento y fuerza, donde somos locales y no internacionales, donde podremos hacerlo.

Cuando vi tu blog, no dudé en entrar, y espero que te guste mi comentario. Me gustaría que pases por el mío, sería un honor que el autor de musicales que escucho recluido, en mi propio espacio, sin computadoras ni granos, me lea. La dirección es www.mareasubterranea.blogspot.com

El cariño y la admiración infinita.

Gastón Martorelli

Guanki dijo...

Pepito!

Yo leí todos los capítulos de "Chat" pero nunca comenté porque me da vergüencita y no sé qué ponerr... jajaja

Pero esta vez me animo... la verdad muy tiene un determinado suspenso que me atrae, y la verdad que me da una imagen de lo que leo como si fuese una película que veo en mi cabeza, la verdad muy bueno...

La vez que leí el capítulo 3 (1ra parte) me dió ganas de chatear! jajaja

Pero no para hacer cosas cochinitas, claro... jajaja, yo solía hacerlo con un amigo para divertirnos diciéndole a la gente cualquier cosa, sin agredir al otro, por supuesto...

Siga así Pepito!

Mis fieles saludos...


Estefy.

Maria dijo...

QUE HISTORIA LA DE LUCIANO.. ME DA ESCALOFRIOS PENSAR QUE UNO PUEDE MORALMENTE SER TRATADO DE ESA MANERA, HAY MUCHOS LUCIANOS EN LA VIDA.., LAMENTABLEMENTE PASA.. Y DIGO LAMENTABLEMENTE PQ SU VIVENCIA DEMUESTRA LA VIOLENCIA DE SU PADRE EN SUS FORMA DE ACTUAR, VIOLENCIA VERBAL, QUE A MUCHOS JUEGA EN CONTRA PQ SON MARCAS QUE FORMAN A UNO Y JAMAS SE BORRAN, CUANTA MEDIOCRIDAD, DISCRIMINACION HACIA EL CDO CHICO, POR QUE?? UNO TIENE QUE SER ESTETICAMENTE IDEAL PARA LA VISIBILIDAD DE LAS PERSONAS PARA RECIBIR UN BUEN TRATO Y SER ACEPTADO EN LA SOCIEDAD?, CUANTA SOLEDAD TIENE LUCIANO, LO CUAL LO LLEVA A TENER TANTOS MIEDOS E INSEGURIDADES EN LA VIDA.
POBRE MADRE Y SU ABUELA.., QUE CONMOVEDOR LO QUE LE DICE A SU NIETO, QUIEN SABIENDO LA DIFERENCIA QUE SE HACIA CON SU HERMANO LO AYUDABA A SU MANERA APOYANDOLO Y HACIENDOLE SABER DE ALGUNA MANERA QUE EL VALIA!! ES UN SER HUMANO COMO TODOS..
ME IMPACTO, SABIENDO QUE SON COSAS QUE PASAN EN LA REALIDAD, SABIENDO QUE ESTA EN CADA UNO DE NOSOTROS EL HACER BIEN A UNA PERSONA QUE QUIZAS NOS NECESITE PQ EN LA CASA O EN SU VIDA COTIDIANA VIVE ALGO SIMILAR, QUE ESTA HISTORIA SIRVA A MUCHOS PARA NO REPETIRLA CON ALGUIEN, O BIEN PARA QUE SIRVA DE ENSEÑANZA A GENTE IGNORANTE, PORQUE UNO VALE POR LO QUE ES, LO QUE UNO PUEDE LLEGAR A HACER CON SU VIDA,SIN TENER QUE ENCERRARSE ENTRE CUATRO PAREDES, SIN PODER COMPARTIR EN UNA PALABRA SU MUNDO EL CUAL PARA UNO ES TAN IMPORTANTE.
MUY INTERESANTE ESTE CAPITULO PEPE, ESPERO EL PROXIMO, UN BESO GRANDE!!

LUZ LIGORRIA dijo...

HOLA PEPE:
ME PUSE AL DIA HOY CON CHAT, YA QUE ENTRE AL BLOG NO HACE MUCHO, POR LO TANTO BUSQUE LAS ENTRADAS ANTIGUAS Y ME PUSE AL DIA.
ME GUSTA LA FORMA EN QUE ESTAN DESCRIPTOS ESTOS PERSONAJES, TIENEN LA POSIBILIDAD DE IMAGINARLOS MUY CLARAMENTE, AL MENOS PARA MI QUE TENGO ALGUNA SIMILITUD EN MI FAMILIA CON ALGUN PERSONAJE DE LA VIDA DE FRANCO.
ESTOY ANSIOSA POR SEGUIR LEYENDO, INTUYO EL CRUCE EN LA VIDAS DE FRANCO Y LUCIANO, VOY A VER SI ME DOY UN PASEITO POR CAPITAL, YA QUE SOY DEL CONURBANO , Y LO BUSCO EN ALGUNA LIBRERIA , NO QUIERO ESPERAR.
ESTAMOS EN VERANO Y LEO MAS QUE EL RESTO DEL AÑO. ESTE ES EL MOMENTO APROPIADO Y AHORA TENGO LAS GANAS.
A LOS 48 AÑOS YA EMPECE A RESPETARME LAS GANAS, PERO ME COSTO LO MIO.
TE DEJO UN BESO, DESPUES TE CUENTO SI LO CONSEGUI.
HASTA PRONTO.

dolores dijo...

Que interesante!!! que bueno sigue siendo la posibilidad de la palabra, la posibilidad de la creacion.
Humildemente, te invito a que pases y si tenes ganas chusmees un poco mi blog. A tus ordenes y como siempre te digo: Bendita sea la Madre que te pario!!! Te quiero siempre Pepe

Silvana dijo...

Me re enganché...! Y ya me estoy imaginando todo lo que puede pasar....!Está buenisimo...!!.Pepe aprovecho para contarte que conocí sus musicales hace poco, en el 2006 con El Jorobado, arrastrada por mi hermana y mi mamá y sin saber de qué se trataba fui y por supuesto no me arrepiento!.Ahí tambien conocí a Juan ante las explicaciones de mi hermana y mi mamá que me decían "Claudio Frolo es Drácula" y yo no sabia de qué me hablaban e intentaba concentrarme en entender lo que toda esa gente contaba cantando arriba de el escenario...Me deslumbró todo!No lo pude creer, las luces, el vestuario, la música, las voces...Después de eso vino Drácula en el 2007...Qué puedo decirte...Fui 3 veces durante ese año!!(Compré el CD lo cargué en el Mp3 lo escuché hasta saberlo de memoria, pensé en dejar mi carrera(Farmacia)y estudiar comedia musical...jaja..Todo lo que podía sentir lo hice)Volví a ver el Jorobado en el Cervantes con el elenco de canal 7 y hasta lloramos en el final.Despues tuve el placer de verte como "El Marqués" en El Fanatasma (Maravilloso...!) y el sabado pasado fui a ver Otelo.Estaba desesperada, no veia la hora...Ahora solo me arrepiento de todas las obras que me perdí, algunas las escuché pero espero alguna vez las reestrenen!!.Con respecto a Otelo, me dejó una sensación distinta que los demás musicales, quizá me hubiera gustado que hubiese mas cuadros con coro ya que es maravilloso cuando canta tanta gente junta en el escenario.No pude dejar de imaginarme a Juan en el papel de Yago...no se porque...quizá porque era tan malo (El personaje)y a Juan eso le queda tan bien y tuvo cuadros muy buenos!A mi me gusto mucho la obra, osea, no puede no gustarte, pero es distinta a lo que venia acostumbrada a ver.Es solo mi humilde sensación.Admiro mucho lo que hacen y no podia dejar decirtelo.
Gracias por transportarnos a mundos tan mágicos con cada una las obras...!
Espero el cuarto capitulo de CHAT...!!!!
Besos!

Solcito dijo...

Querido Pepe que bueno tambien encontrarte por aca. La semana pasada te vi en tu Taller, nuestro Taller ,que con gran satisfaccion y ansias espero ese dia de la semana para poder estar ahi, poder soniar y disfrutar de ese momento tan bueno para mi. Siempre es un placer escucharte, por tus sabias palabras, por tus crencias, por tu talento y por sobretodo por tu gran sensibilidad. Cuando me acerque la semana pasada a agradecerte, te pregunte como estabas vos, y me ahi pude darme cuenta realmente tu sencilles y sensibilidad, espero que ahora estes mas tranquilo, y que puedas estar disfrutando de todo lo que te rodea, por que la vida es "Solo un instante" amo tu obra del Fantasma de Canterville, con ella me siento acompaniada siempre, escucharla siempre me pone bien. Con mi pareja la fuismos a ver tres veces el anio pasado, la historia nos atrapo y la hicimos propia por eso siempre nos acompania el Cd a todos lados!!
Gracias otra vez por permitirme seguir soniando. Te admira y quiere .. Sol

Boni dijo...

pepee!! te volvi a ver el miercoles siii!! estaba en la puerta del teatro con unas amigas esperando a que habran para poder comprar el cd i la remera de otelo por que el dia del estreno entre tantas caras conocidas, fotos y demas cosas me colgue y ya habian cerrado el teatro para cuando me di cuenta jaja,, pero buenoo, ahora lo tengooo i lo amo jaja.
sii pepe te vii i te saque una foto con el cel cuando salieron para sacarse fotos con angel y el cartel de otelo, i encima me miraste y me sonreiste y como siempre me quede muda jajajaja. que horror prometo la proxima decir algo jaja.
bueno tambien te vi cuando entraste y cuando estabas pasando por la puerta te grite: "pepe te amo" jajaj pero no creo que me hayas escuchado.
cuanto fanatismo!!!!! jajaj
bueno mi querido pepe,, gracias por regalarnos tu sonrisa tan bonita a todos nosotross.
ahh!! pepe te qiero contar algo que me paso el otro dia.
(espero no aburrirte)
el otro dia, tenia que ir al medico, y cuando llego despues de trabajar, entro al medico y empezamos a hablar...
y de golpe, me hace un comentario de mi remera (en ese entonces tenia puesta la remera de dracula) y me dice: trabajas con pepe?
- no, todavia, jeje,, pero lo adoro
- yo tambien lo adoro(comenta mi medico), la verdad que es un grande con los padres que tubo, con esos dioses, era obvio que tenia que salir alguien tan genio como el, las obras que hace son expectaculares, yo siempre lo voy a ver.
la verdad que cuando me dijo eso, me senti como que me lo decia a mi jajaj,, y me puso re feliz, asi que bueno... te lo queria comentar por que me parecio re lindo lo que me paso jaja.
bueno pepe, te dejo un beso enorme.
te qieroooooooo

pd: sii que seguimos la historiaaa!! yeah!!

Vanesa dijo...

Querido pepe: Vos me inspirastes para que te escriba, saber que lees lo que tenemos para decirte, es muy gratificante, que vos te enteres de las historias que tenemos para contarte, provoca un ida y vuelta maravilloso! por mas que no nos conozcamos cara a cara, este feedback permite conectarnos, desde un lugar mágico ¿Cuál? Los sentimientos, las emociones que provocan tus creaciones, que nos crean la necesidad imperiosa de anoticiarte de lo que tus criaturas, generan en nosotros.
La historia que me conecta a vos, me conmueve profundamente, mira ni siquiera la empecé a escribir, y ya se me humedecen los ojos y se me hace un nudo en la garganta.
Todo empezó en el año 1991 cuando un amigo me invito a ver Drácula, debo confesarte que nunca había ido a ver una comedia musical hasta ese momento y la verdad es que la idea no me seducía mucho, pero fui.
Agradezco infinitamente ese día, no podía creer lo que mis ojos veían, ni lo que mis oídos escuchaban, la música me traspasaba el cuerpo, a partir de allí Drácula, el musical, formo parte de mi vida.
Luego al poco tiempo, mi amado padre, que me escuchaba cantar una y otra vez incansablemente, las canciones, te vio a vos en almorzando con Mirta Legrand, donde convocabas gente para El jorobado de Paris, y por supuesto mi padre que siempre me enseño a sentir pasión por lo que me gusta, me dijo: “hija tenes que ir” y allá fui!
Me presente en el casting, fue una experiencia maravillosa que dejo una marca en mi recuerdo. Luego pasaron los años, hoy tengo 37, me case, forme mi familia y llegaron mis preciosas hijas, Sofía quien hoy tiene 7 años, y Camila que tiene 2.
A Sofi, por supuesto le fui contando con los años, sobre esta historia, creció escuchando el cd del musical, y hoy con la tecnología en nuestras manos, yo me encargue de mostrarle videos por Internet de Drácula. Y el año pasado, que la obra estaba de gira, paso por devoto que es el barrio donde vivo, y mi marido, nos regalo dos entradas una para mi y otra para Sofi. Ese día fue otros de los momentos mágicos que debo agradecerte, fue increíble haber compartido ese noche con mi hija, a Sofi no le alcanzaban los ojos, quedo fascinada, no se perdió ni un solo detalle, a partir de alli, Sofía se transformo en la fanática numero uno, se ve todos los videos en Internet, se ve el dvd que compre de la obra, se sabe las coreografías de cada escena, todas las canciones, y tiene 7 años!!!, es mas, sabes que hace? Prepara panfletos anunciando que va a estar la obra, y yo que soy el público, la actúa y canta en dos partes, su papel preferido es Lucy. Pero esto no termina aquí, Camila de 2 años, que la ve a la hermana haciendo todo esto, se hizo fanática también, y canta algunas canciones y las representa con la hermana, Cami a Drácula, lo bautizo con el nombre de Pala, así lo llama, y esta todo el tiempo pidiendo ver el video de la comedia musical, hay veces ella hace de pala, y Sofia de Lucy, y representan la parte donde Drácula muerde a Lucy y que se ve reflejado en el espejo, yo las veo y no lo puedo creer, me río, me emocionan, porque es la transmisión de algo que viví, con pasión de una generación a otra.
Luego con Sofia por supuesto fuimos a ver el Fantasma de Canterville, maravilloso!!!
Y por supuesto el mes próximo, estaremos yendo a ver Otello, que ella sabe que es el Drácula que fui a ver yo (Juan Rodo).
Bueno, Pepe simplemente quería contarte esta pequeña historia.
Gracias por todo lo que nos das, con afecto Vanesa, Sofía y Camila.

Leandro dijo...

La verdad, no tengo tiempo para leer todo, te adoro pepe, se que lo que escribis y decis, es algo maravilloso, sos un ejemplo para escuchar y leer. Desde Búzios, viviendo hace ya 1 año y recordando los 3 seminarios de comedia musical que hice con vos hace tiempo, te mando un besote enorme desde este paraiso, donde las preocupaciones no existen solo la paz, alegria, la felicidad, puedo decir que soy feliz aqui, aunque se extrañe mi pais, te dejo mi mail besotes enormes, latorreleandroesteban@gmail.com y www.sonico.com/LeandroLatorre

Gastón Martorelli dijo...

Pepe, mi mail es infierno-inflacionario@hotmail.com, espero que te haya gustado lo que escribí. De todos modos, si no es así, me parece un honor que me hayas leído. Realmente lo es.
Muchas gracias por devolverme el comentario. Un abrazo fuerte, Pepe.
Gastón.

Camila dijo...

Pepito,

Hola!, quería decirte que el otro déa empecé a leer chat, la verdad lo empecé y de repente me di cuenta que no podía dejar de leerlo. Es un exelente libro. Amo la forma en que escribís y hacés ver las cosas. Siempre me pregunté.. si un día tuviera la oportunidad de decirle algo a este hombre.. ¿Qué sería? entonces me di cuenta que hay cosas que uno no puede predecir.. simplemente me di cuenta que no tengo grandes cosas para decirte, o no al menos que me destaque de lo que puede decirte el resto.. por eso solamente quiero decirte GRACIAS. Por traer a nosotros, pequeños soñadores, una ilusión con que jugar y soñar en la vida, creyendo que la magia existe y que no siempre se encuentra arriba de un escenario, que de tus obras aprendemos muchas cosas..como que para creer no se necesitan de razones, sino de sentimientos. Que pobre es aquél que no posee corazón Y Rico el que tiene la capacidad de escucharlo y de darle la importancia que merece. Por estas sencillas razones que son las más dificiles de adquirir para un ser humano es que quiero agradecerte. Por todas las cosas que nos das en cada una de tus obras de tus páginas de tus palabras, Gracias por ayudarnos a soñar...

Un Abrazo..

Camila.