martes, 10 de febrero de 2009

COMO MENINAS ESPERANDO SER PINTADAS

ESTE ES EL PRÓLOGO DE MI SEGUNDA NOVELA. "COMO MENINAS ESPERANDO SER PINTADAS"



Antes que el Prólogo
(O Pre – Prólogo)

¿Un color? El gris en el otoño. Después, un marrón claro que se torna amarillo pudoroso en el verano, fundiéndose siempre en un celeste, allí arriba en el cielo, cuando el día es claro.
En un costado de unas sierras que abarcan justa altura, una sutil cascada, toque de plata y de marfil, las humedece con su espuma. El sol, siempre presente, ilumina una pequeña parroquia de perfil, pequeña y no graciosa, pero puntual en sus puntuales campanadas. Como puntuales son las visitas en marcharse, cuando les llega aquí la tarde.
Una calle bordeada de azucenas y de hortensias conduce hasta el medio de una plaza, atosigada más de secretos que de plantas.
Protegiéndola como ancianas amazonas, las muy piadosas damas se miran entre sí, como sabiendo. En el aire, olor a tiempos lentos, seguros y tranquilos. Sin apresuramientos. ¿Por qué será que para ellos éstos siempre son los mismos? Igual que sus brisas que repiten movimientos en árboles frondosos. Somnolientos.
Delante de las damas y raspándose en el ripio, desgarrando las franelas que cubrieran sus rodillas, los niños en la plaza van corriendo, sin saber que algún día serán ellos los protagonistas de velatorios y de entierros.

Una sencilla colina, diferente a aquella otra que diera vida a tanta agua, le da sombra a todo el pueblo. Un arroyo, a veces no profundo pero limpio, los envuelve. No lejos, oxidado y solitario, un reposado cementerio. Un clima más que indulgente. Y la gente viendo caer las hojas, sin saber que en estas cosas se les transcurre el tiempo.

¿Habitantes? Suficientes. Muy gentiles. Pero distantes con los pocos forasteros que alguna vez transitaron por sus calles. Los insectos son benignos y la gente no le teme al miedo. Desconocen la pasión por el juego y los amores turbulentos, el sonido de las olas y el volar de una gaviota, pues éstas dicen que están tan lejos que sólo las imaginamos y nunca las vemos.
El mar es sólo un texto y robar tan solo un verbo. Presurosos en lo suyo, pero tanto y tanto perezosos para cambiar de rutina.
Los cruza un ferrocarril que, de tanto en tanto, pita. Ese día, es día de fiesta. Con banda. No con orquesta. Igual que en los nacimientos, que son fechas de festejo.
El pueblo se junta en el andén de la estación de color rojo bermejo y cuando al fin les llega el tren, se hace un gran silencio y todos rezan rezando, para que nadie baje en este suelo. Raro es que alguien lo haga.
Y cuando finalmente parte el tren, dejando sólo allí su aliento, comienzan los festejos y agradecen a Dios por escuchar sus rezos.
Por eso bailan y celebran: para que esta tierra sea sólo de ellos. Y entre bautizos y duelos, entrecerrando los ojos, pasan los días, y la vida, en este pueblo.

6 comentarios:

xandri dijo...

Termino de abrir el blog y me encontré con el pre-prólogo de tu nueva creación. Hay un par de frases que me impactaron: "La gente no le teme al miedo" y "El mar es sólo un texto..." Me hicieron recordar a la novela que más amo "La muerte en Venecia" con el mar como THANATÓS (PRINCIPIO Y FIN DE LAS COSAS) y porque al miedo no hay que huirle ni temerle, para que no te paralice, (los que subimos alguna vez a un escenario, sabemos que ese temor es mágico y sagrado). Quiero más. Aquí lo espero.

Nacho Fernández dijo...

Pepe, me encantó el pre-prólogo. Especialmente la descripción de la plaza y su gente. Habrá que esperar para seguir leyéndola.
Un abrazo,
Nacho

camila dijo...

Herrrmoso! re lindo! bueno esperaremos leer mas.. y el cap 5. de chat!! jeje:P saludos! Cami.
http://siemprecamila.blogspot.com

ALEANDOLF dijo...

Que bello texto.
Que bellas imágenes.
Que pueblo tan misterioso.
Que prólogo tan atrapante.
¿Una palabra? No la hay.

dolores dijo...

En verdad , leyendo tu pre prologo y de fondo escuchando flamenco, me situaste imaginariamente, (ya que no lo conozco) en cualquier poblado de Andalucia.
Tu relato es tan visual, que podia oler las flores y ese aroma caracteristico del mar. Me hiciste soñar, una vez mas...Por esto y por tanto GRACIAS. Te quiero, besos

Anónimo dijo...

es genial!!
QUIERO MAS!!!